Estudios realizados en los Estados Unidos han comprobado la incidencia que tiene el alto consumo de aceites grasos trans, conocidos también como grasas trans o aceites parcialmente hidrogenados, en cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Pero, ¿qué tipo de sustancias son estos ácidos grasos trans?

Estos compuestos son obtenidos mediante un proceso industrial llamado hidrogenación, que permite que el aceite vegetal líquido se transforme en una grasa sólida, conocida en algunos países de habla hispana como manteca vegetal hidrogenada. Cuando se produjo este avance industrial, no se conocía el efecto peligroso que podían tener en la salud, por el contrario, se pensó que compensaba el efecto de las grasas saturadas sobre el organismo.

Estas grasas tienen muchas ventajas a la hora de elaborar alimentos procesados y en las cocinas de restaurantes. Son grasas muy estables al enranciamiento, por lo que permitía reusarse en la elaboración de frituras a gran escala, así como la fabricación de un sustituto de la mantequilla como lo es la margarina. Además, contribuyen a la estabilización del sabor y aumento de la vida útil de muchos alimentos procesados.

Estos ácidos también pueden encontrarse naturalmente, aunque en baja concentración en carnes rojas, leche y derivados lácteos. Se forman en el sistema gástrico de los rumiantes, como vacas, cabras y ovejas, por un proceso de fermentación y son absorbidos pasando a su sangre, músculos y leche. Aún no está claro el efecto que puedan tener estos ácidos grasos trans naturales.

Efectos sobre la salud

Sobrepeso, obesidad y riesgo para la diabetes tipo 2. Estas grasas están presentes en muchos productos de bajo contenido en nutrientes, pero ricos en azúcar añadida, por lo que eleva los niveles de calorías en cada porción y su consumo excesivo favorece este tipo de padecimientos.

Enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. Está clínicamente comprobado que los ácidos grasos trans contribuyen al aumento del colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol malo, el cual se deposita en las paredes arteriales, contribuyendo al endurecimiento y estrechamiento de las arterias, provocando la hipertensión arterial. Por el contrario, reducen el colesterol de alta densidad o colesterol bueno, que contrarresta el efecto del LDL.

Son múltiples los alimentos en los que podemos encontrar las grasas trans

Fundamentalmente están presentes en frituras o empanados al estilo croquetas; en comidas rápidas como hamburguesas y sus acompañantes inseparables, las patatas fritas; comidas congeladas preparadas para freír u hornear, galletas, bollería, helados; tartas y pasteles; palomitas de maíz para microondas; margarinas y manteca vegetal hidrogenada entre otros.

¿Qué podemos hacer para proteger nuestra salud?

Por nuestra parte, es importante revisar el etiquetado nutricional de los alimentos procesados, asegurándonos que diga ‘libres de grasas trans’, por ejemplo en el caso de las margarinas. En Estados Unidos, la autoridad alimentaria (FDA) ha establecido como obligatoria que se indique la presencia de ácidos grasos trans en la etiqueta. Otro tanto se ha hecho en la Unión Europea.

Reducir el consumo de comidas chatarra y de carnes rojas, emplear preferentemente aceites ricos en ácidos grasos insaturados y poliinsaturados como los aceites de oliva, maíz, canola, girasol entre otros. Incluir en la dieta suplementos de omega-3.