El ‘Efecto Greta’, ha hecho que los clientes sean cada vez más exigentes con las tiendas y supermercados, a los que les reclaman estándares medioambientales elevados. Esta modalidad se da a partir de la toma de conciencia a favor de la revolución verde y contra la crisis climática.

 

Las generaciones más jóvenes son las más comprometidas con la ecología y el medio ambiente.

 

Greta Thunberg nació en 2003 en Estocolmo, Suecia, y la primera vez que oyó hablar del cambio climático fue cuando tenía ocho años, y no podía entender por qué se estaba haciendo tan poco al respecto. Tres años más tarde fue diagnosticada con Síndrome de Asperger, lo que no ve como un problema sino como un «superpoder».

 

La activista es conocida por su contundente manera de hablar a las multitudes, líderes políticos y asambleas legislativas, instando a la acción inmediata para abordar lo que ella describe como la «crisis climática».

 

Su lucha comenzó el 20 de agosto de 2018, cuando cursaba noveno grado y decidió no asistir a la escuela hasta las elecciones generales de Suecia de 2018, que se celebrarían el 9 de septiembre, tras una ola de calor y de incendios forestales. Su demanda fue que el gobierno redujera las emisiones de carbono con base en lo establecido en el Acuerdo de París, por lo que decidió protestar sentándose en las afueras del Parlamento Sueco todos los días con un cartel que leía Skolstrejk för klimatet’ (‘huelga escolar por el clima’).

 

Greta persuadió a sus padres para que adoptaran varias opciones de estilo de vida para reducir su propia huella de carbono, incluido renunciar a viajar en avión y no comer carne

 

Acuñó el eslogan Fridays for Future  (Viernes por el futuro), ​ el cual obtuvo atención en todo el mundo, inspirando al alumnado en muchos países para participar en huelgas estudiantiles reclamando acción contra el cambio climático. 

 

Las generaciones jóvenes son las abanderadas de la lucha por el clima, cuyo máximo exponente es la activista sueca, por lo que el peso de la sostenibilidad en las decisiones de compra, aumentará en los próximos años. Según un estudio, seis de cada diez millennials (22-35 años) están dispuestos a pagar más por productos ecológicos y sostenibles. Le siguen el 58 % de la Generación Z (16-21) y el 55 % de la Generación X (36-54).

 

El cambio en los hábitos de consumo y la apuesta por la economía circular, están rediseñando las reglas del juego en la toma de decisiones de los consumidores. El nuevo consumidor compra aquello que necesita, mira las etiquetas de los productos, se informa por el origen y la composición, reutiliza siempre que puede y tiene especial sensibilidad por el comercio de proximidad. 

 

En el marco de una tendencia global, los consumidores se sienten más comprometidos con el planeta, lo que a su vez repercute en la responsabilidad de las marcas para atender las necesidades de los clientes

 

El estudio Cómo afecta la sostenibilidad a los hábitos de compra, señaló que los consumidores exigen más a las tiendas si quieren conservarlos como compradores. El documento señala que el 44 % de los consumidores encuestados afirma haber dejado de comprar los productos de aquellas marcas que no consideran sostenibles.

 

El estudio detectó cuatro tendencias de consumo: reducir el consumo de carne, minimizar los trayectos de distribución; la preocupación por el desperdicio alimentario, y el rechazo a los envases plásticos. 

 

El impacto del efecto Greta, ha calado en la población española. Unos movimientos que abogan por la economía circular donde los productos y servicios tienen varios usos y prima un consumo más responsable de los recursos. En este sentido, surgen otras iniciativas sociales como Zero Waste cuyo principal foco es reducir y reutilizar. 

 

Tanto la industria de la alimentación como las cadenas de distribución toman nota de este cambio de hábitos, y en las estanterías de tiendas y supermercados aumentan los productos ecológicos o de ganadería sostenible

 

Algunos productos estrellas de este movimiento son las bolsas de tela para la compra, botellas de acero inoxidable, cepillos de bambú para lavar los dientes o la copa menstrual para la higiene íntima.

 

La economía circular es más necesaria que nunca en un momento donde los científicos han encendido todas las alarmas ante una crisis ambiental sin precedentes con un consumo masivo de recursos, un aumento de las temperaturas globales y un gran número de especies al borde de la extinción.