Una de las principales aspiraciones para detener y revertir el calentamiento global es lograr que la cantidad de emisiones de dióxido de carbono (CO2) emitida sea absorbida de tal manera que el resultado neto sea cero.

En este sentido, se han propuesto un conjunto de medidas globales cuya fecha límite es 2050, en la cual se materializara ese punto de equilibrio de cero emisiones de CO2.

Pero la pregunta es si todo esto es realmente posible y si se están dando pasos efectivos para alcanzar este propósito.

Desde el Acuerdo de París en el año 2015, los países se comprometieron a aplicar medidas con el fin de no sobrepasar el nivel de aumento de temperatura global en 1.5 °C en 2030.

Es por esto que muchos países se están abocando hacia el logro del equilibrio entre la emisión y la absorción de dióxido de carbono, lo que viene a ser el cero neto que también se le conoce como neutralidad de carbono estableciendo como fecha tope el 2050.

Al final de la COP26 en Glasgow, 197 países firmaron un acuerdo donde se definieron estrategias para enfrentar el cambio climático.

Si bien existen naciones comprometidas en la meta como los integrantes de la Comunidad Europea, el mayor contaminante que es China, seguido por la India y el gran productor de hidrocarburos que es Rusia, no se han sumado al compromiso. Tampoco el resto de los mayores productores de petróleo.

Aunque China ha realizado grandes avances en el uso de las energías alternativas a tal punto de exportar tecnologías como los autos eléctricos o paneles solares, mantiene junto con India su necesidad de seguir usando carbón para continuar moviendo sus economías.

De esta manera China puntualizó alcanzar el cero neto para el 2060 mientras que la India lo ubica en el 2070.

Por su parte Rusia, que es el cuarto país que genera mayor contaminación en el planeta, se mantuvo ausente en las reuniones de Glasgow. Su economía es totalmente dependiente de la exportación de hidrocarburos.

Su presidente Vladimir Putin se mantiene escéptico en torno al origen antropogénico del calentamiento global y, al igual que China, expresa que para el 2060 su nación alcanzará la neutralidad.

Pese al viraje que ha dado la política norteamericana frente al problema del cambio climático comprometiéndose con la meta de la neutralidad del carbono, paradójicamente, decide mantener el subsidio a los combustibles fósiles.

Este panorama aleja la posibilidad de alcanzar la meta del cero neto en emisiones de CO2 para el 2050. En el acuerdo final de la COP26 se cambió el término eliminación referido a los combustibles contaminantes por reducción para decepción de los que esperaban una declaración más contundente.

Los aportes importantes de Noruega y Suiza para las cero emisiones de CO2

Se han planteado alternativas para incrementar la absorción del dióxido de carbono tales como la reforestación de bosques y formación de nuevos bosques.

También la recuperación de las turberas, humedales y manglares, las cuales junto a las llamadas energías verdes contribuirán a la reducción pero no así a la eliminación de las fuentes contaminantes.

Noruega ha implementado un sistema para capturar las emisiones de CO2 derivadas de plantas de energía y cementeras; comprimir el gas y transportarlo por barco hacia un sistema de bombeo que lo deposita al interior de las capas rocosas bajo el fondo del mar del Norte.

De esta manera, una estación de bombeo al norte de Bergen lleva el dióxido de carbono a una profundidad de 2.500 metros, donde permanecerá sellado por siglos.

De esta manera, las emisiones de la principal economía europea, Alemania, son capturadas y transportadas por tanqueros noruegos al mar del Norte.

Por su parte, en Suiza se ha diseñado un sistema de succión gigante de CO2, lo procesa separando y liberando el aire limpio.

Luego el CO2 es purificado y almacenado para ser comercializado a las industrias de las bebidas gaseosas, invernaderos o sistemas de refrigeración y extinción de incendios entre otros.