España a través del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación han llevado a consulta pública el Real decreto sobre «la normativa para la nutrición sostenible de los suelos agrarios», la cual finalizó el pasado 15 de octubre.

Esta normativa cumple con el compromiso que tiene el Ministerio en el avance jurídico y científico en la fertilización racional de los cultivos, siendo el objetivo de la misma incrementar la productividad de los suelos agrarios disminuyendo el impacto ambiental de la aplicación de productos fertilizantes y otras fuentes de nutrientes o materia orgánica.

En la actualidad, las sociedades están demandando a las Administraciones Públicas la aplicación de políticas encaminadas a la disminución del impacto ambiental en suelos agrarios a consecuencia del uso de fertilizantes y otras fuentes de nutrientes o materia orgánica.

El presente Real decreto es apoyado por la Comisión Europea, la cual integra transversalmente la política medioambiental en las demás políticas comunitarias, como el Pacto Verde donde una de las estrategias fundamentales es la denominada De la granja a la mesa siendo su objetivo «el diseñar un sistema alimentario justo, saludable y ecológico».

El pacto verde y las políticas medioambientales 

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Esta estrategia supone la reducción de al menos a la mitad de las pérdidas de nutrientes, sin que esto afecte negativamente la fertilidad del suelo, considerando de esta forma metas muy ambiciosas a corto plazo.

Asimismo, el Ministerio explica que esta norma tiene «la necesidad de valorar todas las actividades que aportan nutrientes a los cultivos y las posibles vías por las que se pueden producir pérdidas, para conseguir aportar solo los nutrientes necesarios, en el momento, cantidad, forma y lugar adecuados».

Al implementar la normativa, se tiene previsto que exista una reducción de emisiones de gases efecto invernadero, así como de otros gases contaminantes como el amoníaco, el cual es utilizado en algunos fertilizantes.

Además previene la contaminación de aguas tanto superficiales como subterráneas por nitratos y evita la acumulación de metales pesados y otros contaminantes al suelo, limitando su presencia en los suelos agrarios por razones de salud humana y de fertilidad.

Se busca de alguna forma «preservar y mejorar las propiedades biológicas de los suelos agrarios, potenciando su manejo como suelos vivos», y por ende preservar la biodiversidad que está vinculada a los ecosistemas presentes en los suelos agrarios.

Para lograr esto, el Real decreto establece un conjunto de prácticas más amigables ambientalmente para la fertilización, incluyendo medidas de mitigación dependiendo del material a ser utilizado.

De igual manera, se describen los requisitos generales para las épocas de abandono, las instrucciones respecto al apilamiento temporal de estiércoles o las limitaciones frente al uso de urea.

La utilización de residuos no peligrosos en los suelos agrarios está vinculada a la aptitud agronómica existente, tomando como base lo establecido en el modelo de economía circular, el cual es promovido por la Unión Europea.

Por último, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se refirió a que «en la tramitación del presente real decreto se ha consultado a las comunidades autónomas y Ciudades de Ceuta y Melilla, y a las entidades representativas de los intereses de los sectores afectados».