Se trata del primer encallamiento masivo de ballenas en las costas asturianas. Autoridades locales y voluntarios han fallado al intentar devolverlas al mar. Todavía se desconocen las causas de su desorientación.

 

Las nueve ballenas piloto muertas tras permanecer varadas en la Playa Arenal de Morís este lunes han sido enviadas a Gijón para determinar la causa de sus muertes. Expertos señalan que pudo deberse a dificultades auditivas de los cetáceos, pero las investigaciones continúan en marcha.

En total, 15 ballenas piloto o calderones tropicales (Globicephala macrorhynchus) terminaron varados en la costa. El Gobierno de Asturias anunció a través de sus redes sociales que la Consejería de Medio Rural intentó rescatar a los mamíferos y que se activó el Protocolo de Varamiento de Cetáceos.

Su avistamiento en horas de la noche fue comunicado a las autoridades locales, que acudieron inmediatamente al sitio junto a un grupo de residentes que actuaron como voluntarios para tratar de devolverlas al mar, pese a eso, nueve de ellas se encontraron en agonía por un largo período y sucumbieron.

AVISTAMIENTO DE LAS BALLENAS

Los intentos por alejar a las sobrevivientes de la costa no fueron del todo exitosos, ya que las labores de rescate se suspendieron a causa de las precarias condiciones de iluminación. Estas se reanudaron al día siguiente, pero los calderones insistían en permanecer cerca de la costa en lugar de dirigirse mar adentro.

Esto obligó a las autoridades a colocar varias embarcaciones a modo de barrera para evitar que los cetáceos regresen a la costa.

Hasta el momento, se desconocen las causas de su varamiento y las investigaciones continúan en proceso. De acuerdo con las declaraciones de Luis Laria, presidente de la Coordinadora para el Estudio y  la Protección de la Especies Marinas (CEPESMA) a la Agencia EFE, se trata de un asunto complejo, aunque señala que

“Podría deberse a fallas auditivas que provocaron la desorientación de estos animales” que, según indica, suelen “desplazarse en manadas”.

No obstante, afirma que deben continuar investigando hasta obtener datos concluyentes.

El naturalista también ha agregado que “hasta la fecha no se habían registrado casos similares en Asturias. Anteriormente, otras ballenas han quedado varadas, más no en esas cantidades”.

Sobre las posibles causas de su muerte, algunos testigos apuntan a que las ballenas podrían haber sufrido graves heridas al golpearse contra las rocas, lo que también podría explicar la insistencia de estas en volver a la costa tras ser guiadas lejos de ella. Otras causas podrían ser el cansancio, estrés o la falta de oxígeno y alimento que pueden sufrir estos mamíferos de aproximadamente 2,5 toneladas.

Aunque se trata de una proporción menor, el hecho se asemeja al caso de las 470 ballenas de la misma especie muertas al sur de Australia a comienzos de septiembre, cuando solo unas pocas pudieron ser salvadas, mientras que otras debieron ser sacrificadas. El mayor caso registrado de ballenas piloto muertas por encallamiento tuvo lugar al sudeste de Nueva Zelanda a principios del siglo XX; para entonces, perecieron más de mil ejemplares.