Según un informe elaborado por Greenpeace, «solo el 25% del plástico recogido en España es reciclado», lo cual desmiente los informes mostrados anualmente por Ecoembes.

En España cuando las empresas introducen en el mercado un envase doméstico, bien sea de plástico, metal, papel, cartón o cualquier otro material, este se le imprime un punto verde, lo que significa que la empresa responsable para su futura recuperación y reciclaje se le ha pagado un porcentaje destinado a ello.

 

Sin embargo, de todos los envases de plástico que la ciudadanía dispone en los contenedores, son muy pocos los que son realmente reciclados, aproximadamente el 75 % de estos son dispuestos en vertederos o son llevados a incineradoras, es decir, la función principal de los contenedores que es recuperar y reciclar no se está logrando.

Mario Rodríguez Vargas, director ejecutivo de Greenpeace España señaló que «durante mucho tiempo, las alternativas a la ineficiente gestión de envases ha traído dos décadas perdidas en la lucha contra la contaminación por plásticos».

Por ello, se extiende el temor por esta situación a la vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, para que fomente medidas reales basadas en la economía circular, con la eliminación de envases de un solo uso y la apuesta por la reutilización y retorno de envases, directriz que está estipulada en la nueva Ley de Residuos.

Vertederos en España

En el vertedero ilegal de Utiel, en Valencia, hay aproximadamente «unas 30 000 toneladas de plástico» enterradas bajo tierra, creando inmensas montañas de basura que propician la propagación de enfermedades.

Esta situación trasciende las fronteras españolas, en Malasia por ejemplo, se han encontrado envases plásticos españoles en vertederos ilegales, en donde en los últimos dos años se han devuelto más de una veintena de contenedores de residuos plásticos que intentaban entrar al país ilegalmente.

No solo el problema de la falta de reciclaje del plástico queda aquí en evidencia, sino que también ocasiona incendios en plantas de reciclaje, en donde se han contabilizado casi 350 incendios en el 2012. Esto provoca en España una fuente de emisiones contaminantes muy alta.

Solo en la cuenca del Mediterráneo «existe entre un 21 % y 54 % de partículas de microplástico, que concentran aproximadamente unas 12 millones de toneladas de basura, afectando negativamente la biodiversidad marina».

Se puede pensar que el incinerar la basura es una buena práctica para acabar con esta problemática y que además es eficaz porque genera energía, pero este sistema es el peor que existe para la gestión de residuos.

Debido a que si no es ambientalmente seguro, este llega a emitir sustancias cancerígenas adicionales a la quema de metales pesados como el mercurio, el cadmio y el plomo, así como la generación de los principales gases de efecto invernadero.

El Gobierno de Pedro Sánchez estudia extender un modelo alternativo al actual sistema integrado de gestión (SIG), el cual es conocido como SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), en donde el consumidor recibe dinero por cada envase reciclado, es decir, el SDDR «es un sistema de gestión de residuos que asocia un valor/precio a cada envase para que éste sea devuelto por el consumidor para su reciclaje».