¿Todo lo ambientalmente sostenible es bueno?, esta incertidumbre es quizás la más polémica de todas, en el mundo ecologista o ambientalista, puede esto llegar a convertirse en un mito, porque si bien existen un sinfín de iniciativas para lograr un desarrollo sostenible, algunas medidas usadas no son del todo buenas.

 

Ejemplo de ello es que España, para cumplir con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), puede provocar daños irreversibles en la biodiversidad, y esto es ocasionado por los cientos de miles de hectáreas que serán afectadas por el emplazamiento de energía fotovoltaica y eólica.

Todo con la finalidad de alcanzar los 89 gigavatios de energía, donde ya existen 36 instalaciones, viéndose realmente amenazadas una enorme cantidad de hábitats valiosos, los cuales podrían perderse.

El Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico está enfocado en minimizar los impactos de la transición energética sobre valores naturales amenazados, «considerando necesaria una mayor planificación, así como políticas que apuesten por la eficiencia, el autoconsumo y el ahorro energético».

Entre los efectos adversos destacados por los científicos, están los proyectos fotovoltaicos que ocupan zonas llanas y pueden comprometer la viabilidad de poblaciones de aves esteparias, que están gravemente amenazadas en España.

Las especies que presentan mayor amenaza se encuentran: el sisón, las gangas, la alondra ricotí, el aguilucho cenizo o el cernícalo primilla, «estos han sufrido un declive en los últimos 15 años de entre el 20 % y el 50 %».

En la actualidad, sus poblaciones se encuentran en áreas no amparadas por la Red Natura 2000, lo que supone que esta situación se agrava más debido a que no existen herramientas legales para blindarse frente al avance de proyectos macroenergéticos.

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Declive de especies en los últimos 15 años

En este sentido, también está la presencia del impacto que producen las turbinas eólicas en funcionamiento sobre la biodiversidad de algunas especies ocasionando gran mortalidad de grandes aves como buitres o murciélagos al chocar con las 20 000 turbinas en España.

Otra consecuencia derivada de esta situación es que algunas poblaciones amenazadas, como los alimoches, se topan con los aerogeneradores en Andalucía, muriendo por este hecho. Lo que pocos saben es que estas aves están catalogadas con la máxima figura de protección.

Entonces, estos avances hacia el cambio del tipo de energía convencional a energías renovables no están siendo llevadas a cabo de la manera más idónea, y esto es solo una pequeña muestra a las extensas iniciativas ambientalmente sostenibles.

Dar respuesta a una problemática sin tener en consideración el contexto general donde se encuentra, es incrementar la bola de nieve, los beneficios al solucionar un escenario quizás no son los esperados y estos no deben de ir en detrimento del medioambiente. 

No somos entes aislados en este mundo, y no debemos seguir pensando que lo somos