Empezaré con la frase “vivimos en un mundo”, aceptando su frecuente aparición en los argumentos negativos sobre el sistema político; sobre la sociedad o cualquier inconformidad en el entorno. Sin embargo, el uso que le daré será para literalmente dar a reconocer que vivimos en un mundo y que no está siendo valorado como tal.

Como la mayoría de las personas que están entre sus veintitantos años hacia abajo, crecí viendo avances tecnológicos que ya casi me parecen normales. Solo se siente un poco de euforia al cambiar de teléfono y obtener uno con “mejores características” que las del anterior. Pero algo que no me había preguntado hasta hace poco es ¿por qué estoy cambiando constantemente de dispositivo? ¿Por qué no tener el mejor por un largo periodo de tiempo?

vivimos en un mundo

Aunque aparente ser una idea irracional, es curioso que justamente el comprar un objeto y desecharlo en muy poco tiempo es lo que nos está afectando.  Pero para darle más sentido a esto; tengo que explicar en qué consiste la obsolescencia programada y por qué está directamente acabando con este “mundo en el que vivimos”.

La obsolescencia programada no es más que la durabilidad que adquiere un producto por su fabricante, no obstante el término se emplea mejor para referirse al momento en que dichos creadores realizan los productos con una calidad menor para que su duración sea inferior. Impresionante ¿cierto?

Hace poco vi el documental producido por Televisión Española en el 2013, llamado “Comprar, Tirar; Comprar: secretos ocultos de la obsolescencia programada” que explica con casos y pruebas reales  los secretos que han habido entre la obsolescencia programada y cómo se automatizó hasta la actualidad. El caso más famoso es el de la bombilla y el cártel llamado Phoebus; el cual fue el primer ente regulador de la fabricación de bombillas en Europa y el primero en disminuir vida útil de un producto.

https://www.youtube.com/watch?v=ZTVOBBbnjv4

Datos importantes del documental Comprar-Tirar-Comprar

  1. Si la gente no compra, la economía no crece.

Un negocio depende de las ventas, eso es razonable. Sin embargo, hasta 1920 la meta de las empresas de bombillas era fabricar las mejores y con duración de hasta 2500 horas. Una vez que se crea el Cártel Phoebus, las empresas empiezan a tener restricciones para producir las bombillas de calidad y llegaron a estar obligados a crearlas de máximo 1000 horas. 

He aquí donde comienza la obsolescencia programada obligatoria, pero en este caso solo para las empresas. Donde la producción tiene un límite para su calidad, de esta manera los productos también bajan y las compras son mayores.

Más tarde, en varios países del mundo se empezó a aplicar la obsolescencia programada para los consumidores; exigiéndoles que compraran objetos de último momento y determinándoles un tiempo máximo para desechar este producto.

2. La gente se empezó a fijar en la estética y diseños de los objetos.
vivimos en un mundo

¿Existe algo peor que obligar? Sí, convencer, y eso es justo lo que pasó en 1950 con la obsolescencia programada. En ese momento, no se requerían leyes para que las personas compraran productos nuevos, con enamorar a los clientes era suficiente; a través de estrategias de marketing y diseños que aludieran a la innovación sin hacer cambios relevantes en la calidad del producto.

Con el auge de la televisión y las actualizaciones de los otros medios de comunicación; era más fácil seducir al cliente y hacerlo que comprara sin objeciones. Adicionalmente, ya se empezaba a visualizar una sociedad consumista y competitiva entre sí.

Uno de los casos nombrados en el documental fue el de Ford, empresa que tenía un modelo de carro sumamente resistente y que se vio derrotado en frente de la empresa General Motors. Esta última tomó las características técnicas del carro de Ford y construyó un modelo de carro muchísimo más moderno en diseño; haciéndolo más atractivo al consumidor.

3. Vivimos en un Mundo donde Algunas de las grandes empresas envían objetos “de segunda mano” a países tercermundistas como pretexto para enviar chatarra.
vivimos en un mundo

Analizando un poco la situación, es como cuando botamos un objeto a la basura y se lo lleva el servicio de aseo de nuestra comunidad. Sabemos que se lo llevan a un vertedero, pero nos desentendemos de él desde el momento en que lo botamos.

Así sucede con Ghana desde hace más de 10 años, reciben “objetos de segunda mano” con el fin de acomodarlos y usarlos o venderlos, pero lo que en realidad reciben es basura, objetos que carecen de arreglo alguno.

Lo que hacen los ghaneses es quemar esta basura para intentar recuperar los materiales internos de las computadoras y equipos electrónicos. Pero una vez más, esto es otra forma de contaminación, sin contar el hecho de que adquieren severas enfermedades respiratorias.

4. Quien crea que un crecimiento ilimitado es compatible con un planeta limitado o está loco, o es economista

Serge Latouche
https://youtu.be/jid2A7ldc_8

Es aquí donde entra en juego el punto anterior ¿a donde dirigen ese montón de objetos que cambiamos cada dos años o incluso anual? o aún peor ¿a donde van a ir cuando ya no se cuente con el espacio disponible necesario para arrojarlos?

Los habitantes de Ghana también explican que perdieron varios espacios naturales gracias a la chatarra que reciben. Varios de sus ríos y muelles no pueden ser utilizados nuevamente gracias a la contaminación. 

Por eso se dice que el sistema económico que se emplea actualmente no es sostenible y podría acabar con el planeta más rápido de lo que se estima. Para el siglo XX era entendible que se pensaba en un planeta con recursos infinitos, sin embargo ya se sabe que no es así.

La Economía Circular como solución
https://www.youtube.com/watch?v=Lc4-2cVKxp0

La economía circular es la propuesta innovadora que hasta ahora la Unión Europea en colaboración con el Club de Roma y otras organizaciones de la región han estado estudiando para implementar gradualmente en sus países miembros. Una manera de entender cómo funciona este sistema económico es definiendo a su opuesto, la economía lineal.

En el presente vivimos con una economía lineal, un sistema que se basa en: por parte de la empresa, fabricar y vender (o solo vender) y por parte de los consumidores, comprar, utilizar y desechar. Es decir, simplemente se fabrica en masa, al igual que los clientes consumen indefinidamente.

En cambio, la economía circular trabaja como su nombre lo dice: de forma circular, tratando de devolver los recursos utilizados para que sean materia de producción nuevamente. Una de los proposiciones que se exponen en los foros del Club de Roma es que la materia puede tener una cuarta y hasta una quinta vida útil. Existen materiales que sí son un poco más complejos, pero están en estudios.

De ser habilitada la economía circular de manera óptima en el mundo, se resolvería uno de los mayores problemas que es la generación de desechos en el planeta. Solamente en Europa existe una cifra de 67,9 millones de toneladas de residuos, en donde la mayoría no son utilizados y el número de reciclaje es bajo. Todas estas cifras fueron dadas en el Foro de Economía Circular, organizado por el Club de Roma el 17 de febrero del 2020.

CONCLUSIÓN

Considero que somos la generación de cambio, nos adaptamos velozmente a cualquier situación y aprendemos muy rápido sistematizando nuestras actividades. Además, somos privilegiados en poseer Internet en nuestros días, esto nos hace una sociedad con mucha información a la mano y diversas herramientas para difundir.

Si damos uso a dichos poderes de internautas, alcanzaremos los objetivos ambientales y sociales por los que sufrimos recientemente. Cabe destacar que el avance que se logrará con la reducción de la obsolescencia programada y la aplicación de una economía circular tendrá repercusión principalmente en nuestras culturas de forma positiva.

Quizá sea algo inalcanzable imponer en cada uno de los países la idea de economía circular, pero si ayudas de forma individual o incluso entre tu entorno social a promover esta idea, estaríamos haciendo un cambio mucho más grande y sin duda estaríamos construyendo un futuro sostenible para nosotros y nuestras próximas generaciones. Así tendríamos la potestad de decir “vivimos en un mundo”.