De acuerdo con una reciente investigación de la Fundació Ent a través del Observatorio de la Fiscalidad de los Residuos que analiza el importe pagado por los ciudadanos de 125 municipios, incluyendo a las capitales de provincia, el avance ha sido lento e insuficiente en función de los objetivos trazados por la Comisión Europea en materia de residuos.

El estudio ha estado a cargo de Alex Terrén, Pablo Pellicer, Marc Iriani, Ignasi Puig y Sergio Sastre, y se suma a otros trabajos similares realizados en 2015, 2018 y 2019. En él señalan que las tasas de residuos pueden fomentar significativamente la eficiencia en su gestión, como la separación; sin embargo, la evolución con respecto al primer año estudiado no ha sido significativa.

En el trabajo señalan que uno de los obstáculos para avanzar en este apartado podría estar vinculado a la aplicación de cuotas fijas en el 47 % de los municipios. Mediante este tipo de cuotas, cada domicilio paga la misma cantidad, tanto si recicla y produce una baja cantidad de residuos como si realiza prácticas irresponsables y genera un volumen mayor, en consecuencia, advierten que los primeros estarían subvencionando a los segundos. 

Además, señalan que en los municipios con modalidades distintas no se están empleando criterios ambientales. La tendencia hacia el pago por generación ha ganado terreno en Europa, aunque en España no se repite esta tendencia con suficiente fuerza.

Separar los residuos facilita su manejo

También advierten una «heterogeneidad en el establecimiento de las cuotas» producto de una legislación que autoriza a que los municipios definan por sí mismos sus tasas y el alcance del servicio, en lugar de fijar un mismo porcentaje aplicable a todos ellos. Señalan que para 2020, el promedio del importe es de 90,2 euros por domicilio, presentando un incremento del 0,88 % con respecto al año anterior.

Como posibles soluciones, proponen que los criterios para establecer una parte de las tasas estén vinculados a la cantidad de residuos generada y a la separación de desechos para ofrecer un incentivo económico y promover hábitos que favorezcan sustancialmente al medio ambiente. Sostienen que es vital procurar esfuerzos mancomunados entre municipios también podría permitir un mejor manejo de los residuos, aunque el rol de los ciudadanos también es fundamental.