El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) se ha pronunciado con respecto a las llamas que se han apoderado de Navalacruz, Ávila, que ha sido el peor incendio que se ha suscitado en España durante el presente año y el cuarto más grave desde que se tiene registro, con un total de 21 000 hectáreas arrasadas, una cifra que podría ir aumentando en los próximos días.

Explican que se trata del gran incendio forestal número 15 que se ha registrado a lo largo del verano, y que desde 2012 en Cortes de Pallás (que se extendió por 30.000 hectáreas) no se registraba un incidente de esta magnitud. Anteriormente, los más devastadores habían sido el de Minas de Riotinto (2004) y el de Andilla (2012) con un daño de 27.000 y 22.000 hectáreas, respectivamente.

Este tipo de siniestros han sido catalogados como «incendios de sexta generación», también conocidos como «superincendios» dada la magnitud de la destrucción que pueden alcanzar. Se trata de incendios letales para el medio ambiente y para los seres humanos, que acaban con ecosistemas completos y ponen en riesgo la salud de todo el planeta.

Indican que incluso ha habido incendios en zonas del planeta donde no se presentaban, como es el caso del Círculo Polar Ártico, donde ya se han registrado incendios y temperaturas de hasta 38 grados centígrados. Precisan que en 2020, unas 5.5 millones de hectáreas fueron presas del fuego, que tuvieron como consecuencia una emisión de 182 millones de toneladas de carbono hacia la atmósfera.

Desde WWF, precisan que el cambio climático producto de la interacción humana es un caldo de cultivo idóneo para este tipo de incendios dadas las constantes olas de calor. Asimismo, señalan otro tipo de desencadenantes como el descuido y la falta de inversión en el medio rural.

Ante esta emergencia, la organización estima necesario el reforzamiento de las medidas preventivas y la promoción de paisajes rentables y resilientes en lugar de invertir significativas sumas de recursos en avanzados protocolos de extinción que no toman en cuenta los efectos del cambio climático.

El técnico en restauración forestal de WWF, Gustavo Colmenar, también ha indicado otras medidas para evitar este tipo de hechos: «Aunque este año no estemos sufriendo oleadas de incendios tan peligrosas como las de Grecia y Turquía, el incendio de Ávila es un claro aviso de lo que nos depara el futuro si no tomamos medidas en este nuevo escenario de cambio climático. Tenemos que invertir más en prevención de incendios y recuperar usos tradicionales como la ganadería extensiva, que diversifica el paisaje y lo hace más resistente al paso del fuego».